Siempre me ha gustado escribir, es muy reconfortante y a la vez liberador. Encuentro nuevas formas de abordar situaciones específicas y de conocerme a mayor profundidad. Me parece importante que cada quien comparta su historia, los matices con los que narramos nuestras vivencias son únicos y especiales. Servimos de inspiración a los demás, contribuyendo a la armonía del Universo.
La escritura automática es una de mis formas favoritas para ayudarnos a conectar con la sabiduría interior, a través de nuestra conexión con la fuente. La idea es dejar que el corazón dirija el proceso y confiar en que las respuestas a las preguntas que hacemos, son reales.
Podemos confirmar la veracidad de los escritos, al darnos cuenta que las palabras utilizadas no forman parte de nuestro vocabulario habitual, el tipo de letra suele cambiar, la entonación…
Los textos impregnados con sentimientos de esperanza, amor y paz, nutren el alma, fortalecen nuestra esencia y nos recuerdan que nunca estamos solos. Es imposible no dejarse llevar por la emoción que se desborda desde el corazón y hace vibrar cada célula de nuestro cuerpo, elevándonos a un estado de mayor conciencia y unidad.
Ten a la mano varias hojas de papel y algo para escribir, lápiz, pluma, colores. Puedes poner música, creando un ambiente tranquilo y relajado. Comienza haciendo una pregunta, en voz alta o en tu mente. Escribe la primera impresión, sin hacer juicios y sin pensar que proviene de tu imaginación.
Con la práctica, obtendrás mayor confianza, en ti, en tu intuición y eventualmente las respuestas comenzarán a fluir de forma natural y espontánea.
Lo más importante: disfruta el proceso.


