
Somos energía comprendida en pequeñas partículas, comunicándose, fusionándose, formando parte de un todo.
Si logramos darle esa intención de unicidad, de totalidad, a nuestras acciones, emociones y pensamientos, lo bueno que anhelamos para nosotros también lo estaremos invocando para los demás.
Queremos ser felices, que nos vaya bien económicamente, gozar de buena salud… sin duda no somos los únicos con esos deseos.
La magia comienza cuando incluimos a otros en nuestras intenciones.
Es enorme la diferencia entre querer lo mejor para mi y quererlo para todos. Al incluir la conciencia colectiva estamos abriendo un canal de infinitas posibilidades, atrayendo lo mejor y más perfecto para cada quien y consecuentemente, fomentando nuestra mejor versión como humanidad.
Cuando estés en el tráfico deseando que tu camino sea armonioso, seguro y fluido podrías de una vez pedirlo para los demás, lo mismo aplica para cualquier situación que quieras mejorar, si ya lo vas a pedir para ti ¿por qué no también para los que te rodean?.
Si te va bien a ti, me va bien a mi, a todos. Tu éxito es en parte y forma, mi éxito.
El consejo que le das a tu amigo, realmente es para ti, el artículo que escribiste, estaba dirigido a ti, al animar a otros realmente te estás animando a ti.
Por lo tanto debemos ser cuidadosos para que toda intención sea positiva y amorosa.
Si cada uno ponemos nuestro granito de arena cada día, 365 veces, estaremos haciendo una gran contribución para el próximo año y asi sucesivamente.
Deseo desde lo mas profundo del corazón que se cumplan todos los sueños y propósitos de tu alma, acumulando luz, amor, sabiduría y aprendizajes en este regalo de vida.


