
Los sentidos son el medio y la forma en que nos relacionamos con el exterior, la manera en que jugamos, exploramos y conectamos con todo lo que nos rodea.
Si realmente estamos inmersos en la actividad experimentada, tienen también la facultad de mantenernos en el momento presente.
Más allá de nuestra percepción, los sentidos juegan un rol integral en nuestro proceso emocional, de aprendizaje y de interpretación. Lo que hemos experimentado en el pasado deja una “huella emocional” en nuestro subconsciente, influyendo nuestras experiencias presentes y futuras.
Algo súper interesante, es que los sentidos no sólo nos conectan con el exterior. Por ejemplo, la visión nos proporciona información para asimilar y procesar, sin embargo la visión interior nos ayuda a desarrollar: intuición, introspección y autoconocimiento. Oír nos permite identificar sonidos y vibraciones mientras que el escuchar nos permite contactar con nuestra guía interna.
Vivimos en un mundo tan tecnológico y tan a prisa, que estar ocupado se ha puesto de moda para desconectarnos de nuestro centro y por consiguiente, de nuestro entorno. Las funciones primarias que alguna vez desempeñaban nuestros sentidos no son ni remotamente utilizadas. ¿Cuáles son las probabilidades que usemos nuestro sentido del olfato para rastrear o cazar?
Hacemos ejercicio con los audífonos puestos, comemos en el trabajo, preferimos socializar a través de nuestro teléfono…
Hemos perdido la maravillosa oportunidad de disfrutar plenamente, de dejarnos envolver en el momento. Somos muy buenos en multitasking y no tan buenos en saborear las experiencias que se nos presentan.
¿Qué diferencia habría si realmente nos dedicáramos a explotar las funciones de nuestros sentidos al máximo? tanto exterior como interiormente. Aprenderíamos a escuchar y hacer caso a las señales de nuestro cuerpo, logrando establecer una conexión con nuestro “GPS personal”, para sentirnos desorientados lo menos posible, encontrar más fácilmente nuestro camino, saber qué necesitamos para estar bien física, mental y emocionalmente.
A fin de cuentas qué somos, sino vida experimentando la vida misma.


