
Hace unos días mis hijas y yo estábamos platicando sobre los propósitos de año nuevo. Creo que es una linda tradición que hemos adoptado socialmente y sus preguntas me hicieron querer profundizar sobre el tema.
De alguna manera el concepto “tiempo” aparecía en todos los significados que tratábamos de darle a dichos propósitos.
Alguna vez esuché describir al tiempo como una herramienta un tanto esclavizante, impuesta como medio de control para cumplir con los deberes de la jornada laboral.
Sin embargo, tratando de encontrar una perspectiva distinta, me vino a la mente la teoría de la relatividad.
Un minuto puede percibirse de distintas maneras, imaginemos pasarlo recibiendo un masaje vs. experimentando un dolor físico, como una quemada. En el primer escenario seguro se nos va a hacer muy cortito, mientras que en el otro, ese mismo minuto pudiera parecer eterno. La “realidad” depende del que la está experimentando.
El cumplimiento o no de esos propósitos, metas, sueños, cambios, etc dependen de la realidad que estamos viviendo. Funcionan como una guía o ” planner” que nos ayuda a reflexionar sobre lo que realmente es importante para nosotros y recordarnos que hay algo más que la rutina diaria.
El chiste es que una vez que decidimos cuales serán nuestros logros por cumplir, nos enfoquemos en el presente. Es ahí donde tenemos total control para crear, innovar, experimentar, amar; viviendo en el “ahora”, enfocando nuestra atención tanto a pensamientos, como a acciones, palabras y emociones para que proyecten todo lo que esté en armonía con la realidad que queremos para nosotros, para nuestros seres queridos y para todo el planeta.
Podemos ver al tiempo como un maestro que nos brinda la oportunidad de agradecer. Por un año más de vida, por nuevas oportunidades, aprendizajes, por el crecimiento y madurez obtenidos, por todas las bendiciones que día a día damos por concedidas.
También podemos verlo como una “corriente” de agua, diluyendo a su paso nuestro dolor, nuestras preocupaciones, pérdidas, miedos, etc.
Pero mi manera favorita es verlo como una herramienta de suma utilidad, una bendición para que la transformación que buscamos sea lo más inmediata posible. Podemos pedir “salir” de nuestra zona temporal, para que dicha sanación se lleve a cabo al instante, sin tener que “esperar” a que se concrete en determinado momento en el futuro. Es como imaginar que estamos flotando fuera de este plano donde el tiempo es inexistente y sentir que lo que queremos lograr es ya un hecho.
A fin de cuentas que es el tiempo sino una mera ilusión…


