
Últimamente ha sido muy difícil mantenernos en nuestro “centro” después de ver y sentir todo lo que está ocurriendo alrededor del mundo. Ha sido todavía más difícil no dejarnos llevar por los ríos de impotencia, tristeza, enojo, incomprensión, angustia, intolerancia etc.
Es precisamente esa empatía la que nos da la pauta para seguir fomentando nuestra creatividad y generar el cambio que las futuras generaciones merecen.
Claro que la teoría siempre suena más linda que la práctica. Entonces ¿cómo podemos contribuir a crear el mundo que queremos?
Me gustaría empezar mencionando lo que leí hace poco sobre la masa crítica. En física, la masa crítica es alcanzada cuando la frecuencia de un electrón abarca el 51% de dicha partícula, a partir de ese momento, el cambio generado se vuelve imparable. Es más claro de explicar con un ejemplo, la luz emitida por las medusas de mar depende de sus millones de colonias de bacterias, cada una de ellas decide en forma individual encenderse o no. Si son menos de la mitad, la medusa entera se apaga.
Este concepto de masa crítica es aplicable también para nosotros. Imagina que pasaría con la humanidad, si más del 51% vibrara en amor.
Por lo tanto es de suma importancia y premura que cada uno se ocupe de sí mismo, para que la suma de estas decisiones conscientes individuales se manifiesten en un cambio global.
Si nos ponemos a analizar las etapas de nuestra vida en las que más seguros y amados nos hemos sentido es probable que nos remontemos a nuestra niñez. Los temas de los adultos siempre parecían aburridos e irrelevantes. Lo único que nos importaba era jugar, correr, soñar, saltar, reír…
Es a través de la re-conexión con nuestro “yo de pequeño” que vamos a poder recuperar y reforzar todas esas virtudes que el mundo pide a gritos.
Cada vez que vayamos a una reunión, al trabajo, a la escuela, al súper, etc tratemos de enfocarnos en nuestra capacidad de asombro, de imaginar y confiar, pero sobre todo en obtener una sonrisa de las personas con las que interactuamos, así sea nuestro amigo de toda la vida o un completo desconocido. No es tan difícil, ¿quién podría resistirse a la sonrisa de un niño?
De esta manera nosotros estamos conscientemente creando una masa crítica en beneficio de todos.
Y de paso, la satisfacción obtenida al regresar a ver la vida con nuestros lentes de niño será más grande de lo que imaginas.


